lunes, 24 de junio de 2019

Hemeroteca del NO-DO

Si hay un tipo de vídeo que desde siempre me ha gustado ha sido el del reportaje y documental. Ya desde que era crío recuerdo ver de National Geographic, además de otros muchos, como puedan ser, por ejemplo, los originales de Cosmos, presentado por Carl Sagan. Gracias a Internet, he podido descubrir unas pequeñas joyas grabadas hace ya varias décadas, los cuales, qué queréis que os diga, al menos para mí tienen su pequeño encanto.




jueves, 20 de junio de 2019

Fueron los aliens

Aunque hace años que lo vi, todavía recuerdo un capítulo de Los Simpson en el que en la escuela de Springfield se deja de banda la teoría de la evolución para enseñar el creacionismo cristiano. En un momento dado, uno de los protagonistas, Bart Simpson, se queja de que han tenido que realizar un examen en el que todas las respuestas eran "lo hizo Dios". Algo parecido me pasa a mí con las últimas temporadas de la serie de documentales "Alienígenas ancestrales". Reconozco que las primeras temporadas me engancharon bastante, ya que las teorías sobre determinados hechos no me acababan de encajar, además de que se rebatía a todas aquellas personas que defienden poco menos de que estamos solos en el universo, pero con el paso de los años, siempre se vuelve a lo mismo: todo es "culpa" de los alienígenas. Cualquier cosa que haya pasado en la historia no ya de la humanidad, sino de este planeta, han tenido que ver los alienígenas.

Personalmente no dudo que haya vida más allá de este planeta. De hecho estoy convencido de que, con la cantidad de millones de estrellas y planetas que dicen que hay en el universo, es estadísticamente imposible que el nuestro sea el único planeta con vida. Pero al final se me hace difícil de tragar tal fijación de estos seres alienígenas con nuestro planeta. ¿Es que no hay otro sitio donde ir? Porque mira que deben haber planetas por donde pasearse y hacer sus cosas, que parece que todos tienen que venir siempre al nuestro. Ya incluso hacemos broma en casa cuando vemos algún documental en el que hablan sobre algo que no tiene una explicación, comentando que "si esto lo dijeran en el otro programa dirían que fueron los extraterrestres".

Y con esto no quiero decir que, en el fondo, no tengan cierta dosis de razón (ya me explicarás para qué alguien hizo las figuras en Nazca, por ejemplo, las cuales solo se pueden ver bien desde el cielo), pero en ocasiones se me hace difícil creer que absolutamente todo lo sea. ¿Y vosotros qué pensáis? ¿Habéis visto el programa alguna vez?


lunes, 17 de junio de 2019

Las mates, ¿con qué se comen?


Ya sea en el colegio o el instituto, si hay una asignatura que para mí es lo más parecido a la física cuántica, son las matemáticas. Para poder entrar al curso de Integración Social que finalicé hace apenas menos de un mes, tuve que realizar el curso de acceso, y una de las asignaturas era precisamente esta. Y no niego que para determinadas profesiones tengan su utilidad (física, ingeniería o arquitectura, por poner tres ejemplos), pero la verdad es que a menudo me preguntaba de qué me iba a servir en mi día a día el saber cómo se podía calcular la altura de un edificio en base a la sombra que proyectaba o cómo calcular un coseno. Incluso llegué a decírselo al profesor que nos daba esta asignatura, al cual ya le conocía de otros cursos que había tenido que hacer años atrás: «Mira, Menganito, no te calientes, yo voy a ir al examen a sacar la nota mínima para que me haga media con los demás exámenes que tengo que hacer ese día y poder entrar a lo que quiero hacer». Y eso hice.

Por qué creemos en conspiraciones

Nada más finalizar la Segunda Guerra Mundial, el entonces líder soviético Ioseph Stalin le comunicó a los líderes americano y británico, Harry Truman y Winston Churchill, que dudaba que Hitler hubiese muerto en su bunker de Berlín; cinco años después del asesinato del presidente John F. Kennedy, el fiscal de Nueva Orleans Jim Garrison sembró la semilla de la teoría de la conspiración que echaba por tierra la versión oficial del informe de la Comisión Warren; y de la llegada del hombre a la Luna, de la cual este año se cumple medio siglo, lleva siendo puesto en duda no pocos años. Y así podríamos estar un buen rato, con las más diversas teorías sobre, por solo poner tres ejemplos, el ataque japonés a Pearl Harbour en diciembre de 1941, el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York en 2001 o el accidente mortal de la Princesa Diana en 1997.


Sobre estos temas se han publicado numerosos libros a lo largo de los años, además de haberse grabado también multitud de documentales. Con la aparición de internet y de la plataforma de vídeos Youtube, los vídeos que ponen en duda cualquier hecho importante no ha hecho más que multiplicarse. Pero, ¿por qué hay tanta gente que tiende a creer en estas teorías? Puede que sea probablemente por el hecho de que la población general cada vez está más concienciada de que aquellos que nos gobiernan cada vez dudan menos en mentirnos y en ocultarnos no poca información sobre todo aquello que le afecta, lo que da pie a una infinidad de teorías, y es que solamente hace falta unos minutos de búsqueda en el famoso canal de vídeos para darse cuenta del inmenso juego que da cualquier hecho de estas características.


Y el numero de vídeos se va incrementando con el paso de los años. ¿Y vosotros qué pensáis? ¿Creéis en estas teorías? ¿Cuál sería vuestra favorita?

El nuevo opio del pueblo

En la segunda mitad del siglo I de nuestra era, en concreto, entre los años 72 y 80, se llevó a cabo la construcción de uno de los lugares más icónicos de Europa y de todo el mundo como es el Coliseo Romano. Su fin era bien sencillo: proporcionarle al pueblo romano una distracción gracias a la cual olvidarse de sus problemas diarios, gracias a lo cual evitarían levantarse contra el poder establecido. Muchos siglos después, aquella construcción está medio en ruinas, debido principalmente al reciclaje que se hizo de sus piedras para construir otras edificaciones. En todo este tiempo, las matanzas que podían verse en la arena han evolucionado a algo, en teoría, mucho más pacífico. Y digo en teoría porque, viendo determinados vídeos por internet, cualquiera diría lo contrario. Y es que, viendo únicamente parte de determinados programas deportivos que pululan por los innumerables canales de TDT existentes, no dejo de preguntarme hasta qué punto hemos dejado la arena por los platós de televisión y la lucha entre gladiadores o de éstos contra animales por insultos y acusaciones de la más variada índole, comenzando por la que tal o cual jugador se dopa o bien quién siente más la camiseta, ya sea la del propio club o bien la de la selección.

La penúltima escenita realizada en uno de estos programas fue la protagonizada por Tomás Roncero, madridista roncero que raya el surrealismo y que hace tiempo sobrepasó la línea roja diferencia la información–espectáculo de la vergüenza ajena, y Cristóbal Soria, seguidor sevillista, después de la derrota del conjunto madrileño en ña Champions frente al CSKA de Moscú. Según se explica en diversos medios, poco faltó para que llegaran a las manos. En caliente, cualquiera puede decir que, sobre todo el primero, es un fanático metido a periodista que no puede controlar sus más bajos instintos, aunque, pensándolo fríamente, cualquiera puede pensar que esto es algo guionizado y que, para cuando finaliza el programa, todos se van a tomarse unas cervecitas al bar de la emisora y aprovechar para echarse unas risas de cómo se la han metido a los televidentes, los cuales se creen en serio las discusiones que hay en este programa. Y es que, al menos yo, quiero pensar que esto es todo guionizado y preparado, ya que, de ser ciertos los cabros que se toma Roncero, después de diez años en antena ya le hubiese dado dos o tres infartos como mínimo, ya que no creo que sea normal ni sano que una persona esté en permanente estado de cabreo y excitación extrema.

Pero yendo más allá de los clubes, y aprovechando que este verano ha habido mundial, uno no puede dejar de pensar hasta qué punto el fútbol de selecciones es un paso más en ese lavado de cerebro al que millones de personas acceden libre y voluntariamente, soltando lindezas como la de que «Dios es español», lo cual no deja de ser una versión patria de otra frasecita que se las trae, como es la de «que Dios bendiga América», a la cual yo siempre pongo la puntilla de «y al resto de países, que le den». Obviamente, también tenemos esta frase en versión club, aquella que dice que «Dios es del (póngase el equipo que proceda)».

En resumidas cuentas, es un modo más para tenernos a todos, o por lo menos a una buena cantidad de personas, entretenidas prácticamente todos los días de la semana o incluso varias veces al día cuando hay competición internacional. Por desgracia para algunos, hasta dentro de poco más de año y medio no toca Eurocopa, por lo que me temo que el próximo verano se le hará muuuuy largo a muchos, lo cual nos lleva a preguntar hasta qué punto este deporte ha idiotizado a buena parte de la sociedad, la cual acepta sin problemas que se hable más del nuevo peinado de la estrella de turno que otros temas que deberían ser más importantes, aunque ya sabemos que con malas noticias sobre el paro o los malos tratos no dan audiencia y no hacen otra cosa que deprimir a la población, así que será mejor que pongamos y repitamos hasta la saciedad imágenes de los goles de la jornada, no sea que la borregada deje de consumir televisión y se pongan a pensar por sí mismo.